PROYECTO: CAL ROURE HOTEL BOUTIQUE. Una historia que te encantará leer

En Igualada, dentro de un edificio que forma parte del Patrimonio Arquitectónico de Cataluña 

El Boutique Hotel Cal Roure, edificio que forma parte del inventario del Patrimonio Arquitectónico de Cataluña, situado en la plaza del Ayuntamiento de Igualada, cuenta con 4 habitaciones cálidas, amplias y unas espléndidas terrazas con vistas panorámicas al barrio antiguo de la ciudad. Cerca de las principales atracciones turísticas de Cataluña ya 35 minutos de Barcelona, ​​encontrará un entorno inmejorable para disfrutar de un turismo de calidad, de cultura, de bienestar, de negocios…

Cal Roure empieza por tener una ubicación envidiable: al final de una calle tan singular como la de L’Argent y con fachada principal a la plaza, mirando hacia el saliente y la casa de la villa. Un oasis de paz y tranquilidad para su escapada perfecta. De hecho, de todas las casas de la plaza, es la que mejor resiste el contraste con el edificio neoclásico del Ayuntamiento, que la supera en volumen y en la rotundidad del poder público, pero no en la gracia menestral y popular de la sociedad civil.

UNA HISTORIA QUE TE ENCANTARÁ LEER

Está situada sobre porches y posiblemente data del siglo XVIII, y todos tenemos presentes aquellas imágenes antiguas que nos la muestran con largas mantas y damascos en la barandilla de los balcones. De la gracilidad y coquetería de hoy, a la que procede tan bien el rojo de algún pomo de geranios, tienen buena parte de culpa los esgrafiados de la fachada diseñada por Josep Vilanova en 1970.

A principios del siglo XX se estableció una tienda de telas, posteriormente más dedicada a los tejidos ya la ropa para el hogar. Regentada desde 1950 por Maria Cañameras Valls, una mujer de clase y belleza que había sido modelo del fotógrafo Joan Domingo i Bisbal. Tras la ruptura de su matrimonio, se mantuvo el negocio de las telas y los tejidos de colores cálidos que mimaban con Emilia Servitge. Unas telas que nosotros, muchachos traviesos que acompañábamos a mamá cuando iba a comprar al pabellón de las carnicerías, veíamos en el escaparate, en la compañía de un gato perezoso que tomaba el sol cuando ya se presentía el tiempo del frío. 

Tras la muerte de Maria de Cal Roure, acaecida en 1990, se cerró la tienda de tejidos y el local se reconvirtió en sucesivos establecimientos de bar y de restauración. Ese casal esperaba una nueva plenitud que ahora parece haber entrado en la reforma interior actual, una reforma que respeta la acumulación de rehabilitaciones y cambios que ha experimentado a lo largo del tiempo pero que la dota de una belleza que aspira a ser definitiva . Contrariamente a lo que mucha gente se piensa, el rastro de las remodelaciones en la arquitectura de las casas no es una rémora insalvable si la nueva reforma se acompaña, como por ejemplo, de los miramientos necesarios y el buen gusto.

UN ESPACIO LLENO DE INQUIETUDES

Desde los inicios del proyecto de Cal Roure, empeñados en sumarle atractivos, de vez en cuando alguien hablaba de arte. Era como si el propio edificio  lo pidiera. Cuando ya estaban las obras de restauración terminadas, todo vacío de operarios, el hotel listo, El Cel a punto de abrir, de repente comprendieron qué era necesario. Todo cuadró: paños, tejidos, recortes, ropa, olores, colores, texturas, la esencia de los incontables metros de tela, los tesoros perdidos de esa emblemática tienda que había en los bajos de la casa, fueron la inspiración para redondear el proyecto.

El Boutique Hotel Cal Roure (2021), consciente de este movimiento, quiere unir su pasado textil y el de la ciudad, con las nuevas tendencias, ofreciendo sus espacios a los artistas de esta especialidad. Quieren preservar el legado del olvido. Quieren apelar a los sentidos y las emociones de la forma más bella posible. 

HABITACIONES PARA SUMERGIRSE EN LA HISTORIA, VESTIDAS DE OLUT

El interiorismo del HOTEL CAL ROURE no decepciona. A pesar de contar con instalaciones acordes al momento actual, parece sumergirte en la historia del propio edificio. Habitaciones amplias, luminosas, exquisitas, únicas y con piezas OLUT para vestidores abiertos o mesitas auxiliares. Todo perfectamente vinculado y coordinado con el entorno.

Una suma de sensibilidades: elegancia, funcionalidad, algún toque nórdico y materiales nobles, combinado con elementos sutiles de la antigua casa para conseguir un diseño urbano y cosmopolita, que sumerge al cliente en la misma esencia de la ciudad donde se encuentra. Un espacio amable y acogedor para sentirse como en casa. La numeración de las habitaciones consiste en cuatro cifras: cuatro años distintos, uno para cada habitación. Son años relacionados con la historia de la casa.

SUITE 1765. Amplias habitaciones que respetan la arquitectura interior original y en las que se han combinado distintas soluciones del sistema Olut con otros elementos de carácter más rústico como puede verse en la imagen, las mesitas a la lado de cama configuradas con la pieza SEVEN del sistema OLUT con cabeceros en madera natural.

VER PIEZA SEVEN

 

SUITE 1802. Los vestidores abiertos se han diseñado íntegramente con el sistema Olut y la pieza SIX adaptándolos a cada espacio disponible y ajustando su configuración  según la disponibilidad de éste. En algunos casos, se han diseñado los vestidores con dos tramos de estructuras mientras que, en otros, con tres y módulos de cajones insertados. En todos, se han fabricado con estructura DARK y tableros en Roble city.

VER OTROS EJEMPLOS DE VESTIDORES 

 

SUITE 1908. Otro ejemplo de la convivencia de estilos en las habitaciones. La fuerza del color de los textiles, la madera de los cabeceros con clara vocación artesanal, perfectamente equilibrados con las mesitas de noche o auxiliares del sistema Olut.

 

SUITE 1970. Con las piezas OLUT, el Hotel CAL ROURA ofrece ese empuje de innovación y actualidad en un edificio lleno de historia que sigue manteniendo elementos decorativos y estructurales originales: el vigaje comunero, las paredes de piedra seca, el mostrador de la tienda de ropa, las puertas de madera…

VER PIEZA SIX

 

UN HOTEL, UNA EXPERIENCIA

Por distintas razones como pueden ser el estilo, el diseño, la ubicación, o el propio ambiente, este tipo de proyectos hoteleros están pensados para atraer y fidelizar determinados perfiles de turista y lo más importante, es que han creado una propuesta de valor añadido al mundo hotelero. Estos tipos de hoteles se han centrado en mercados muy específicos, como puede ser el caso de los denominados “Millennials”, público nacido a partir de los 80 y considerado como una generación digital, hiperconectada y con altos valores sociales y éticos. Este público ha ganado peso en estos últimos años y les hace diferentes a generaciones pasadas.

¿Cómo es el perfil del nuevo viajero?

Conocer al detalle sus preferencias y sus expectativas es la clave para crear hoteles que respondan a sus exigencias. Son los llamados Young & Free Spirit People, los Milennials y la Generación Z. Son todos ellos los que en pocos años representarán el 50% del consumo turístico global y su visión del lujo es mucho más compleja que la que dominaba entre el público hasta ahora. Ellos buscan espacios con una premisa muy clara: que se adapten a su estilo de vida, a sus necesidades reales, a su necesidad de conectividad, interactividad y de acceso a la información de una forma rápida y sencilla sin prescindir de un entorno con una estética que les impacte y les haga sentir bien.

No hace tanto tiempo que llegar al hotel y encontrarse con una habitación limpia y confortable era la principal exigencia del cliente. Era el momento de descubrir, de lanzarse a la conquista de nuevos destinos que, hasta ese momento, eran inalcanzables para muchos. Sin embargo, en un período de tiempo relativamente corto, (estamos hablando de unos 20-30 años), la sociedad ha sufrido un cambio radical y, el viajero solista otras cuestiones del tipo: una oferta complementaria de servicios como spa, wifi gratuito, servicios de habitaciones 24 horas, etc.

Actualmente, ya no hablamos hoteles en sentido genérico; hablamos de tipos de hotel: Hotel Boutique, Urban Hotel, Hotel Spa, Hoteles vinculados a la belleza, Hoteles para adultos, resorts familiares, relacionados con la gastronomía…son algunas de las múltiples opciones que buscan al cliente que se identifica con alguna de las opciones, nichos de mercado. Un sinfín de opciones para que el huésped encuentre un viaje según sus necesidades; ya que la edad, la tipología de vida, y el tipo de viaje que quiera hacer, influirán a la hora de tomar su decisión.

El viajero busca espacios con una premisa muy clara: que se adapten a su estilo de vida, a sus necesidades reales, a su necesidad de conectividad, interactividad y de acceso a la información de una forma rápida y sencilla sin prescindir de un entorno con una estética que les impacte y les haga sentir bien. En este sentido, es muy importante la autenticidad. En un contexto en el cual lo único constante es el cambio, en el que consumimos millones de inputs al día, en el que la artificialidad es una amenaza y en el que la conciencia social está mucho más presente, nuestro perfil de viajero siempre buscará entornos genuinos, creíbles y con valores con los que logre empatizar.

Ese es el motivo por el que el hotel deja de ser un espacio para recogerse para convertirse en un espacio para la experiencia. Provocar emociones al huésped a través del interiorismo que debe unir más que nunca el impacto visual con la parte funcional, a la vez que debe ofrece la máxima rentabilidad para el hotelero.

 


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